Alberto's profile<|•.•|>PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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<|•.•|>Nocturm Me gustaría poder expresar el placer de que te hayas molestado en llegar aquí, pero los sentimientos de gratitud son imposibles de describirlos sin omitir nada así que simplemente ¡Gracias!
September 06 ParejaLas manos de él se deslizaban con delicadeza por su espalda desnuda. No había prisa, no había nada más después. Los dos deseaban aprovechar cada instante de pasión con suavidad. Ella permanecía tumbada mientras él le recorría la piel. Los labios de él se posaron en su nuca mientras apoyaba su cuerpo sobre ella.
Cuando ella se despertó él ya no estaba allí. Hacía tiempo que no recordaba lo que era disfrutar tanto. Cuando se levantó para ir a la ducha su cara reflejaba una gran sonrisa. Se encontraba feliz y plena. Esa mañana el color de su ropa contagiaba la alegría a todo el mundo que la conocía. Alguna vez había escuchado que la felicidad es reflejo de la satisfacción y ella se encontraba pletórica.
Se pasó todo el día recordando esa noche y cada vez que lo hacía su cuerpo se volvía a estremecer. Aun era capaz de sentir sus labios en su boca, sus manos sobre ella y él dentro de sí. Ella era deseo. Todo ese día era perfecto. No había nada que pudiera salir mal.
Al finalizar la jornada laboral se dirigía hacia casa, como todos los días y cuando se encontraba frente al portal lo volvió a ver. Se fusionaron en un abrazo como dos enamorados. Las bocas se buscaban y se anhelaban. El tiempo se había vuelto a detener como sucediera anteriormente hace 17 años. Es increíble lo que se puede llegar a querer mientras se sigue creyendo en el amor. Mañana estarán de aniversario otra vez.
La noche fue tan perfecta como las precedentes. Si en algún lugar le esperase el paraíso este sería como es su vida actualmente. No puede imaginarse más felicidad que estando al lado de su marido. Es cierto que una vez tuvieron problemas pero no fue nada que entre los dos no hubieran podido superar. No existe ningún problema que no pueda ser superado con amor, y en eso son especialistas. Esta mañana él no ha ido a trabajar. Le deja durmiendo mientras se asea y prepara el desayuno. Una vez de vuelta a la habitación para despertarlo se le ocurre que tal vez él prefiera otro tipo de desayuno. Deja caer el albornoz a los pies de la cama y suavemente desliza las sábanas que tapaban ese cuerpo que ella tanto desea. Se aproxima lentamente y le besa. Al sentir los labios sobre los suyos se da cuenta que él ya no podrá devolverle más besos. Se aparta y le mira con los ojos anegados observando su placidez, y le seguirá queriendo. Alberto Álvarez
June 15 Vidas perfectasOtra vez suena el despertador. Cada semana la misma historia. Tengo que hablar muy seriamente con la gente del trabajo, uno se cansa de que esté fuera semana sí semana no. Sé que desde que encontró esto no nos ha vuelta a faltar de nada y aun encima gracias a ello nuestra relación ha mejorado muchísimo. Antes la situación en casa era insoportable, tantas discusiones, tantas tiranteces, tantos gritos. Hasta los niños han notado el cambio de una forma positiva. Tal vez ahora tengan menos a su padre en casa pero tienen un padre. Antes tenían a un monstruo horrible. Sí, hemos ganado mucho.
Hasta nuestra vida sexual ha notado esa mejoría. La rutina y el aburrimiento hacía que hasta me diera asco el que me tocase. Ahora deseo que acabe pronto la semana para que él vuelva y me posea una y otra vez. Parece que hemos vuelto a la adolescencia. Me vuelve a besar como me besaba antes y me hace estremecer con cada caricia furtiva. Buscamos cada instante a solas para tocarnos y los escarceos en cualquier sitio me apetecen. El otro día no le dejé escapar del ascensor sin que me penetrase, apenas lo hizo y me sentí marchar a ese lugar que sólo conoce la gente que vivió plenamente un éxtasis igual.
Como cada lunes él me llamará para que desayunemos juntos mientras espero en la cama aun caliente e impregnada de su olor y de sus fluidos. Luego irá a darle un beso a nuestros dos hijos y volverá a besarme con pasión nuevamente. Luego cogerá su equipaje y volveré a contar los minutos que faltan hasta que vuelva a verle. ¡Le quiero tanto!
Por fin escucho ese sonido que hace que mi corazón se acelere. La forma de abrir la puerta es inconfundible. Me imagino a él asomando esa sonrisa que me hizo enloquecer hace unos años. Como cada vez que vuelve cierra la puerta y deja la maleta. Pese a saber que le he escuchado él intenta no hacer ruido, es como un niño pequeño. Lo noto tras de mí y me abraza por la espalda buscando con sus labios mi cuello. Casi se me caen los platos que estaba fregando. Mis piernas flaquean y lo desean dentro de ellas. Aun hoy no me explico la suerte que he tenido encontrando a un hombre tan maravilloso y que me quiere tanto como yo a él. Me giro para corresponderle con otro beso. Mi boca lo deseaba desde el mismo momento que lo vi. A duras penas la ropa aguantó en nuestro cuerpo los envites de nuestras manos buscando la calidez. Y como si no hubiera pasado ni un solo instante desde la última vez volvimos a yacer en la cama toda la noche.
Otra semana más de luna de miel, otra semana más a su lado. Esta semana tenemos bastante trabajo y esas horas que estamos juntos las tenemos que aprovechar al máximo. Para no perder tiempo yo ya he ido buscando todos los catálogos de las cosas que me gustan para que él me dé su opinión. La habitación del niño ya está lista y pintada y sólo nos queda comprar los muebles y la cuna. Cuando le dije a mi madre que iba a tener un hijo ella casi se muere del susto, yo, que era de esas que nunca tendrían hijos. Claro que de aquella yo no le había conocido a él.
Aun me acuerdo de la primera vez que observé esa sonrisa tan maravillosa que me hizo sentir el centro del universo. Las palabras que me dijo a continuación ya no tenían sentido, estaba enamorada y sabía que mi vida no tendría ningún sentido fuera de su lado. A los pocos meses estábamos casados y el bebé tampoco se hizo esperar demasiado, en dos meses cumpliremos nuestro tercer aniversario y si las cuentas van bien por esas fechas nacerá nuestro hijo. Todo nos sale como en un cuento de hadas, sólo tengo una pega, su trabajo. No debieran de permitir esos trabajos en los que los maridos abandonan su hogar más de unas horas. Odio los lunes con todas mis fuerzas, aunque no todos, sólo los de las semanas impares. Deseo que nunca lleguen porque sé que él se irá. Cada vez que sucede me digo que es por su trabajo y que todo irá bien, que no son más que siete días y que cada día él me llamará dos veces, las que le permiten en la empresa. Y como cada lunes que eso sucede estoy feliz pero cuando él se vaya lloraré por no tenerlo a mi lado. ¡Le quiero tanto!
..... Y mientras él, y como cada semana, continuará con su mundo de mentiras mientras piensa en lo afortunado que es teniendo a dos mujeres que lo adoran.
Alberto Álvarez June 02 ¿Me despierto?Mi mente está llena de imágenes que me traen recuerdos del pasado. Un pasado en el que yo vivía feliz con mi familia, una mujer encantadora y mis dos hijos; un trabajo en el que se me valoraba y consideraba y que no podían prescindir de mí. Imágenes de alegría, de fiestas, de momentos llenos de felicidad.
En mi mente ideas de futuro se agolpan con esos pequeños anhelos que tienen las parejas cuando inician una nueva etapa. Ideas que no soy capaz de distinguir de la realidad.
Yo vivía en una casa alejado del jaleo de la ciudad, o eso es lo que mi mente me sugiere que era lo que me pasaba. Yo era lo que la gente llamaba un afortunado porque no había nada que alterase la perfección que me rodeaba. Realmente yo era feliz, ¿o no?
También en mi mente se ve una bruma que me impide ver el horizonte, una niebla que según me voy acercando a ella hace que los colores que quedan tras de mí se vayan disipando lentamente, pero sigo avanzando hacia ella. Mi curiosidad es algo que siempre a predominado en mi vida.
Unos ojos me guían en la bruma hasta que me encuentro en un sitio en el que veo a una mujer maravillosa que no conozco. Es el ser más perfecto que nunca he contemplado y se muestra en su plenitud para mí incitándome a que me acerque a ella. Miro alrededor pero no hay nada más, ese mundo en el que vivía y era feliz no está por ninguna parte.
Con temerosidad me aproximo y siendo como sus brazos se ocultan alrededor de mi cuerpo. Una calidez que nace desde mi interior me incita a besarla, y lo hago. El deseo da paso a la pasión y la pasión se transforma en lujuria. Todo mi cuerpo explora el suyo sin dejar ningún lugar por descubrir. Todo lo que yo era en un pasado ha desaparecido y me he transformado en un animal que clama desesperado por su carne.
Los minutos dan paso a las horas y las horas a los días. Ese juego mortal me embriaga y no existe nada más Cada vez que me sumo en mi mente acabo adentrándome en la penumbra para poder encontrarla, pero cada vez me cuesta más. La oscuridad se acaba adueñando de mi interior y ya no hay nada más salvo sus ojos. Pero con cada encuentro pago con creces el encuentro.
Ya no recuerdo nada más salvo a ella. Todo se muere lentamente y el frío me acaba envolviendo hasta que por fin mi mente abandona mi cuerpo de una forma definitiva. Alejado ya de esa cáscara carnal me elevo y empiezo a buscarla. Durante días no veo nada más que sombras que me persiguen hasta que finalmente encuentro sus ojos. Esos ojos que me hicieron enloquecer. Y cuando quiero escapar ella me coge sin piedad y empieza a devorar mi alma.
Cierro los ojos y cuando me despierto formo parte de su ser y veo con sus ojos el odio que siente por la felicidad. Y vamos de caza a ese lugar donde los hombres creen en la felicidad: a sus sueños.
- No es justo, dijo su mujer entre sollozos al encargado del tanatorio. - Él siempre se cuidó tanto y nos quería tanto que no sé lo que vamos a hacer ahora. - Sé que no soy la persona más indicada, le dice el encargado mientras acaba de cumplimentar los datos. - Tenga en cuenta que por lo menos no sufrió.
Alberto Álvarez Alberto Álvarez May 31 SolteraUna mujer nunca se acostumbra a estar sola. Bueno, eso es una mentira que se empeñan en recordarnos continuamente esas personas que no entienden que no es necesario estar arruinando tu vida en pareja para sentirte plena y realizada. ¿Por qué te acosa la gente constantemente cuando les dices que tienes... sobre cuarenta años y estás soltera? Las estadísticas nos dicen que casi el 50 % de los matrimonios se habrán divorciado en menos de 5 años de vida marital. ¿Es eso lo que me he perdido? Es decir, que me encontraría a mi misma edad siendo una divorciada infeliz, seguramente con hijos que se encargaron de que mi cuerpo ya no sea tan turgente y agobiada con deudas y resquemores por haber coincidido con un personaje cuya única misión en esta vida fue la de haberme arruinado la mía. ¡Pues no!
Reclamo mi derecho a estar soltera y feliz. Claro que he tenido parejas. La única condición que he seguido en todos estos años ha sido que cada uno en su casa y me ha ido muy bien. Hoy en día tengo una gran amistad con alguno de esos hombres que formaron parte de mi vida y no un odio exacerbado por esas personas. Mi vida sexual es satisfactoria aunque no todo lo que yo quisiera. Está claro que de vez en cuando tengo que recurrir a mis “juguetes” de mujer pero siempre me ha gustado jugar con mi cuerpo. Y en lo referente a los hijos, esa es mi única espina. Pero ¿quién dice que es necesario un matrimonio para tener hijos? Además, hoy en día ya se me pasó ese instinto maternal gracias a mis “encantadores “ sobrinos.
En resumidas cuentas, con mis... cuarenta años, soy una mujer realizada tanto social como laboralmente que se niega a atar su vida a la de nadie, por lo de ahora. Alberto Álvarez May 26 EternidadEl rumor de las olas se escucha a lo lejos escondido entre el trinar de mil aves que se despiertan. El Sol suavemente se alza calentando nuestros cuerpos desnudos. Nunca antes habíamos imaginado que existiese un lugar tan perfecto. La naturaleza se haya en pleno esplendor y nosotros no somos más que un elemento más dentro de ella. La miro y observo al ser más perfecto que podría existir. La felicidad que noto en mi interior me inflama como una vela al viento. Quiero despertarla para decirle que la quiero y que soy el ser más afortunado por tenerla a ella junto a mí. Otras personas dirán que no es tan guapa e incluso le verán defectos pero yo no veo más que a un ángel que un día bajo del cielo para acompañarme.
Gracias a ella estoy convencido de que el cielo existe y de que ahora mismo nos encontramos en el paraíso. Me incorporo y escucho como algunas aves que se habían posado a nuestro alrededor alzan el vuelo. Estamos rodeados de una orgía multicolor de luz y sonidos. Las aves del paraíso están sumergidas en interminables cantos de cortejo compitiendo por conseguir la canción perfecta, mientras el mar marca el ritmo al besar una y otra vez la arena. Me dirijo hacia una fuente cercana sintiendo la suavidad de la hierba bajo mis pies. Es maravillosa esa sensación de caminar descalzo, sensaciones que olvidamos con facilidad según crecemos y nos empeñamos en esconder nuestros sentidos bajo capas de humanidad. Recojo la fresca agua con mis manos y grito de felicidad cuando esta atraviesa mi garganta. Sin resistirme a la tentación sumerjo mi cara en la misma. Me siento vivo y me siento enamorado.
Empapado me dirijo otra vez a junto de ella. Sigue profundamente dormida y en vez de despertarla me tumbo a su lado para poder deleitarme con la visión de su cuerpo. Tiene el mismo cuerpo que cuando nos conocimos, un cuerpo que me enloqueció y que desde ese momento deseé. La quiero, la deseo, la amo, no podría imaginar mi vida sin ella. Pese a estar en el lugar perfecto todo esto no significaría nada si ella no estuviese aquí. Cierro otra vez los ojos y sigo escuchando el mar, los pájaros y su respiración. Y espero pacientemente a que ella se despierte para poder disfrutar otra vez juntos como la primera vez.
Sus ojos no encuentran consuelo. Cada noche se acuesta entre llantos y desea que todo llegue a su fin. La vida es una esclavitud y un tormento del que no puede escapar. Hubo una vez que estaba enamorada de un hombre que quería, de un hombre que necesitaba para poder seguir viviendo. Pero por desgracia eso fue hace años. Antes de que una enfermedad se lo arrancase de su lado y le demostrase que el amor puede ser cruel cuando no existe. Sólo cuando se queda dormida es capaz de recordar las últimas palabras que él le dijo y suspira mientras sigue esperando condenada a un martirio en vida. Hoy es el día que iban a cumplir 50 años de casados y es justo cuando cierra los ojos cuando recuerda perfectamente su voz diciéndole que le esperará en ese paraíso que mil veces imaginaron y que por ella esperará lo que haga falta.
Siente otra vez esa melodía formada por los pájaros y el mar pero en esa canción escucha un nuevo sonido que le inflama su corazón. Cuando abre los ojos la ve despierta y como si su vida dependiese de ese momento se vuelven a besar como hicieran una vez. Y jamás se volverán a separar.
Alberto Álvarez May 18 El especialistaEstoy sólo en la noche, aburrido de aguantar miradas estúpidas de mujeres estúpidas. La mayoría se creen que no tenemos otra cosa más que hacer que andar como animales en celo tras de ellas. Las jóvenes de hoy en día son las peores, con esa prepotencia y esa autosuficiencia manifiesta, ¡ilusas! La mayoría no conocen a un hombre más que en sus mejores sueños. Están acostumbradas a esos petimetres de medio pelo que presumen de su musculatura de gimnasio cuando en realidad no son más que muñecas lloronas que no soportan que les maltraten. Ya me he aburrido de ellos y de su forma lastimosa de implorar perdón. Su hombría brilla por su ausencia. Podrán presumir de estar con muchas mujeres pero ninguno ha poseído a ninguna, los niños no son capaces de eso.
A mí ya me aburren hasta los juegos insulsos salidos de malas revistas para adolescentes. El sexo es mucho más que un juego, es una forma de vida. Hay gente capacitada para aguantar horas y horas en la cama con una mujer y son incapaces de hacerla gozar. Hasta hay algunos tan deplorables que organizan sus encuentros y llevan un maletín con "su juguetes". Me imagino yo la cara de sorpresa de la partener de turno cuando de un maletín de ejecutivo empiezan a salir todo tipo de instrumentos usados una y mil veces, bueno, mil veces no, mejor alguna que otra vez. Soy mujer y me pasa eso y el pobre saldría corriendo de la habitación espantado por mis carcajadas.
Lo que realmente interesa es la improvisación. Pero hay que tener en cuenta que improvisar no es mentir descaradamente. Como los tíos que aseguran ser fotógrafos y en su puñetera vida han visto más cámaras que las que les regalaron en la primera comunión. Yo estuve una temporada usando esa estratagema y realmente estaba involucrado en mi papel, hasta tal punto que me salieron ofertas de trabajo como fotógrafo profesional. Me encantaba retratar a las mujeres. Verlas perder poco a poco la timidez frente a la cámara hasta deshinibirse totalmente. Tengo algunos reportajes que serían la envidia de cualquier revista pornográfica tanto por lo expuesto como por la calidad de lo creado. Tampoco hay que ser excrupuloso con quién elegimos, sólo hay que tener claro lo que queremos obtener y perseguirlo.
Otra temporada empleé mis conocimientos como masajista para romper el hielo. No hay como insinuar que uno es masajista profesional para que te surjan multitud de candidatas dispuestas a desnudarse con tal de que les toques un poco y las dejes bien. En eso último era un auténtico experto. Claro que para que todos estos trucos funcionen hace falta saber cómo emplearlos. Hay que estudiar a cada mujer detenidamente. Después de todos estos años se podría decir que soy un auténtico especialista en conseguir lo que quiero. Lo que más me había costado había sido el pasar por profesor de derecho en la universidad. Estuve semanas estudiando leyes y acabé yendo a la universidad para hacerme pasar por un profesor trasladado. Llegué a dar una conferencia y a acostame con casi una docena de mis "alumnas".
Hoy me he fijado en una chica que para la mayoría pasaría inadvertida. No es ninguna preciosidad pero se mueve como si el sexo fuera su razón de ser. Va dejando señales a casi todos los hombres que no se percatan de ellas. Con suerte alguno le devuelve la sonrisa, esa sonrisa estúpida que parece pedir perdón. Su melena riza estará bajo mis manos esta noche.
Me dirijo hacia ella intentando que no se percate de mi presencia y la escucho. Por la forma de hablar parece ser fotografa o algo relacionado con la fotografía. Me parece muy fácil. Ella se ha dado cuenta de mí y su mirada me demuestra gran complicidad. Somos dos tiburones en medio de un banco de peces dormidos. Más que sentir atracción nuestras enegías colisionaron. Cuando le dije que yo era fotógrafo se rió dudando me mí mentira pero accediendo sin embargo a ver como seguía la noche. A partir de ese momento mis esfuerzos se centraron en conseguir a esa mujer en cuerpo y alma, en cuerpo lo estaría en unas horas.
Quedamos en que iríamos a su casa a sacar algunas fotos pero se sorprendió cuando del maletero del coche saqué una maleta con el equipo fotográfico. En mi interior me sonreí por la batalla que acababa de ganar. ella estaba dispuesta a acostarse conmigo pero ese golpe de acto me hizo llevar a mí la iniciativa nuevamente. Una vez en su casa tomamos unas cuantas copas que se sumaron a todas las que ya llevábamos. Le dije que se pusiese cómoda mientras preparaba todo y ella empezó a desnudarse. Aunque era lo que yo pretendía no le dejé. Le sugerí que lo hiciese lentamente para poder hacer un reportaje en condiciones de como se iba transformando en un objeto del placer.
Los dos estábamos disfrutando. Me confesó que ella ya había hecho alguna cosa con amigos suyos y eso hacía que la naturalidad fuera perfecta. Una vez desnuda le sugerí un juego: Le ataría con cinta y fotografíaríamos toda la escena como si de una violación se tratase. Aun bien lo había dicho ella me indicó donde teníamos que ir. La até boca abajo con las manos en la espalda y empecé a tomar fotos mientras ella se retorcía para mí. La imagen era perfecta pero me faltaba el terror de su cara.
Como soy un perfeccionista le tapé la boca y en ese momento noté mi erección. No sé si ella contaba con lo que pasó después. Contodo mi vigor y sin ninguna piedad la forcé por todos los agujeros que quedaban al descubierto. Me tomaba el tiempo necesario de ir sacando las fotos a los cambios que ella tenía en la expresión. Como pese a todo no me convencía le golpeé unas cuantas veces. Ahora era perfecta. Yo estaba cansado pero no había prisa y me tomé el tiempo necesario para recuperarme y seguir tomando mi reportaje. Hasta la dejé sobre el suelo y me hice el dormido. Me encantó verla arrastrándose por el pasillo. Cuando la alcancé ella intentó gritar otra vez pero yo ya estaba nuevamente dispuesto. Tardé casi seis hora en acabar el reportaje y luego una hora más en dejar todo limpio. No contaba con acabar esa noche con dos reportajes tan magníficos: Una sesión de violación y un suicidio por el mismo lote.
Hay días en los que uno tiene suerte.
Alberto Álvarez
May 14 El examenLa noche es el momento perfecto para estudiar. El silencio hace que las distracciones sean menores. La tranquilidad y la calma se adueñan de la ciudad. Si me concentro un poco puedo escuchar el ritmo intermitente de las respiraciones que hay en casa. Está claro que el único momento para conseguir encontrar la paz en una casa con gente es por la noche.
En el comedor enciendo la suave luz de la lámpara y preparo todo para dar el último repaso antes del examen. Todo el año preparando este momento y por fin en unas horas habrá acabado todo. Sé que es injusto jugárselo todo a una carta pero es como está establecido. Me hubiera gustado más que no existieran los exámenes y que para encontrar trabajo valoraran otras cosas como la capacitación profesional, el rendimiento y la actitud para aprender y prosperar. Si para entrar en la administración te juzgaran por el rendimiento laboral en tres meses en vez de por un examen el estado realmente funcionaría y no habría tantos incompetentes que sí han aprobado un examen y no han hecho nada más en su vida.
¡Qué poco me gustan los exámenes! Me he pasado toda la vida con el terror al folio en blanco. Por muy bien que me supiese una asignatura siempre me pasaba lo mismo. La mente se me ponía en blanco y me bloqueaba totalmente. He tenido que hacer muchas recuperaciones por culpa de ese miedo pese a ser de los que mejor tenían preparadas las materias. Pese a mi gran poder de concentración no era capaz de vencer ese miedo. Hoy en día me pasa algo parecido pero mi facilidad para distraerme ha ido en aumento. Hasta ese leve rechinar de los muelles de los colchones que estoy escuchando me molesta. Sé que tengo todo preparado y que lo único que estoy haciendo a estas horas es perder las necesarias horas de sueño pero mi nerviosismo no me permitía dormir más. Pese a estar fomentando mi inseguridad necesito leer todo una vez más.
Mi madre siempre me dijo que era un estudiante trabajador y un fracaso como trabajador. Con esta oposición voy a hacer que las cosas cambien. No es que me moleste estar en casa de mis padres con 30 años pero ya no soporto más la presión a la que me someten tanto ellos como mi hermana. La perfecta hermana con la vida perfecta y el matrimonio perfecto, hasta que su marido decidió buscar otra mujer más joven y perfecta. Mucho me reí cuando ella volvió a casa lamentando que su marido le había abandonado por una niña de 19 años. No es que me alegre de sus desgracias pero es que nunca dejaron de reprocharme sus éxitos pese a ser una alumna mediocre. Ella siempre consiguió todo y eso me remordía por dentro. Yo estaba mucho más preparado y eso nadie lo entendía.
Siempre he tenido mala suerte en esta vida. Nunca me he encontrado unos jefes que me valorasen por lo que era. Normalmente eran unos incompetentes iletrados incapaces de llevar una conversación sin repetir más de dos veces una palabra. El último trabajo fue la gota que colmó el vaso para mi paciencia. Tenía que hacer llamadas estúpidas a personas estúpidas que estaban en sus casas para venderles cosas estúpidas que no necesitaban. Sé que no me despidieron por mi rendimiento, yo era el mejor vendedor de su estúpida plantilla, pero alegaron que tenían multitud de quejas por los clientes por la forma en que los trataba. Todo eso me lo olvidaré mañana. A estas horas estaré celebrando mi ingreso como funcionario.
Es increíble lo fuerte que suena la respiración de mis padres. Ese ruido repugnante se me mete en la cabeza y me atormenta. No puedo concentrarme. Está claro que hoy todos se han puesto en contra para que no mejore. No se percatan que si apruebo me iré y les dejaré en paz con sus miserias. Y mi hermana no para de carraspear, ya le había avisado que no podía ir por la calle casi sin ropa. Lo hizo porque sabía que yo iba a estudiar y así no podría concentrarme. Los odio, los odio a todos, creo que voy a tener que silenciarlos... Ahora todo está mejor. Todo en silencio. Sólo se enteró la desgraciada de mi madre pero duró poco. Me gusta la tranquilidad que hay en casa, aunque ahora escucho a la vecina de arriba alterada como llama por teléfono. Y a otros vecinos abrir las puertas y salir al pasillo. Está claro que no quieren que vaya a hacer el examen mañana. Voy a tener que convencerles a todos que me dejen en paz. Necesito calma. Alberto Álvarez April 23 LibrosSoy uno de esos lectores que hacen que suba la media española. Cada año suelo devorarme unos 20 o 30 ejemplares del contenido más diverso: novela policíaca, de suspense, histórica, libros de ensayo, biografías, libros de autoayuda, libros cómicos y algún que otro ejemplar de literatura infantil. Es increíble lo denostada que está la literatura de evasión por la mayoría de la “gente adulta”. Poca gente de más de 30 años reconocería abiertamente que a leído esos cuentos del joven mago sin advertirnos que es de su hijo o sobrino. Lo reconozco, me gustan y los he leído todos más de una vez, y estoy ansioso por leer el final de las aventuras de Harry.
Muchas personas tildan a todos esos libros de “pérdida de tiempo” y que son libracos que no les aportan nada. Esa gente prefiere literatura científica, relacionada con su trabajo; libros de ensayo sobre los más diversos temas buscando en ellos la solución a los problemas sociales actuales; incluso aprecian el libro del político de turno en el que nos cuenta el éxito y el fracaso de su legislatura, aprovechando la coyuntura para decirnos que la culpa siempre fue de otro; otros se decantan por libros o revistas de viajes, añorando ir a esos sitios algún día y aprendiéndose una lista interminable de itinerarios que nunca llegarán a hacer, en definitiva, libros serios y con contenido, no esa literatura que sólo sirve para perder el tiempo.
Gran frase esa: “Perder el tiempo”. Me pregunto porque nos empeñamos en que los niños pierdan el tiempo aprendiendo a leer si nos empeñamos en quitarles lo más interesante de la lectura, ¡La Imaginación! ¿Quién no ha subido a bordo del Pequod con el capitán Acab en busca de la más fantástica ballena que nunca ha cruzado los mares? ¿Acaso no hemos luchado contra las llamas que alcanzaban la temperatura necesaria para quemar el papel junto con Montag? ¿No nos hemos encontrado perdidos y asustados en una isla en la que la bestia no era más que un jabalí y la democracia condujo a la destrucción? ¿O no hemos sentido los olores de Paris, o subido a Notredame buscando al campanero, incluso entrado en sus catacumbas con una legión de seres eternos? Yo he viajado a la Luna, dado la vuelta al mundo, surcado el cabo de Hornos, cabalgado por la estepa, subí al Himalaya, he vivido con los Shogun, con los Mayas, con los Jíbaros. He cazado animales legendarios y me he sometido a más de una docena de pruebas. Conocí la casa de la Troya, planeé la muerte de mi esposa y fui juzgado por un crimen que no cometí. Vi el retrato de Dorian, me escapé de Alzatraz, atravesé Manaos, Panamá. Construí catedrales, subí rascacielos y crucé la selva en una liana. Luché en la Tierra Media, vi desaparecer al 99% de la población de la tierra. Me atacaron animales, monstruos, pesadillas, seres imaginarios e incluso dioses. Volé, crucé paredes y derrumbé casas. Hice resucitar a muertos y maté a vivos. Transformé el agua en vino o volé en mi escoba. Combatí contra los dragones y volé con ellos. Fui una cucaracha, un monstruo hecho con cadáveres. Me casé con princesas y enamoré a doncellas. Y multitud de tesoros fueron desenterrados o escondidos...... Y soñé que no existía ningún problema a mí alrededor.
Sí, según esa gente pierdo el tiempo, pero cada vez que veo la contraportada del libro que acabo de leer y recuerdo las aventuras que acabo de vivir suspiro por no poder ser yo el protagonista de ese cuento, o mejor aun, saber escribir. Alberto Álvarez April 19 El VecinoMe encanta sentir el roce de su piel. No soy capaz de resistirme a tocarla cada vez que se acerca a mí. Me da igual en donde sea: en el ascensor, en el portal, en la calle,... Mis manos y mi mente parecen tener vida propia cada vez que ella está a mi lado. Esas caricias furtivas hacen que mi cuerpo cobre vida y clame por salir al exterior. Conozco casi cada centímetro de su piel porque cada centímetro de su piel ha sido memorizado por mis manos. Ha sido un trabajo arduo pero con mucha paciencia y calma he conseguido el propósito de acariciarla casi por completo. Algunas veces fue de una manera sutil, otras la multitud me facilitó la maniobra y en otras, sencillamente estaba allí en el momento apropiado.
Conozco cada fragancia que ha pasado por su piel. Incluso llegué a comprar cada perfume que ella usaba para poderme recrear en la calma de la oscuridad. Esos aromas y la firmeza de su cuerpo me hacen enloquecer y deseo que nuevamente amanezca para poder acariciarla de nuevo. En la nevera tengo un planning con todos sus horarios. Ella es una mujer muy metódica y acostumbra a hacer todo siempre a la misma hora, de otra forma creo que nunca me hubiera decidido a cumplir con mi meta.
Aun recuerdo con anhelo esa primera vez. Era verano y ella apenas estaba cubierta por un poco ropa. Entramos en el portal y ella, al subir apuradamente las escaleras, resbaló y se torció un pie. Al verla gemir del dolor me ofrecí a calmarle el sufrimiento con un pequeño masaje, como si yo supiera lo que estaba haciendo. En ese momento ella se descalzó y puso su pie sobre mis manos. La suavidad de su piel y el perfume a juventud que desprendía me hizo enloquecer. Deseé poseerla allí mismo pero me contuve y me limité a tocarle con dulzura el pié y la pierna. Luego le pedí que me dejase tocar el otro pié para comparar. Fue un momento de éxtasis. Ella se marchó con una cara de satisfacción cuando le dije que ya estaba. No creo que hubiera tenido nada pero ella se sintió satisfecha con mis caricias y yo más aun por habérselas hecho. Al llegar a casa tuve que cambiarme de ropa interior porque la tenía totalmente empapada y en mi mente empecé a fraguar la idea de acariciarla por completo.
Esa semana la volví a tocar en varias ocasiones. Alguna furtiva en el ascensor, otras más osadamente al abrazarla para darle un casto beso. En el metro pude conocer la anatomía de su culo más a fondo pero siempre de una manera que pasase inadvertida para ella. Sé que si ella hubiera sospechado en alguna ocasión de lo que yo estaba haciendo o de lo que le tengo hecho me hubiera denunciado pero ahora eso ya no me importa. Hoy es jueves y ella llegará a las 6 de la mañana después de haberla dejado sus amigas delante de casa. Como otras semanas, a duras penas podrá llegar a la puerta de su casa y se pasará un buen rato intentando encontrar las llaves en el fondo de su bolso. No creo que se dé cuenta de que estaré esperándole en la escalera para darle un empujón tan pronto como abra la puerta. Esta noche podré tocar lo que me falta por sentir de ella: su interior. Después de esta noche ella me dejará de interesar pero los funerales siempre son un buen lugar para conocer más gente. Alberto Álvarez April 12 MemoriaCada día me despierto con la ilusión de poder verla. Enciendo la luz de la mesilla y me giro. Ella está tan maravillosa como el primer día que la vi. Exactamente no recuerdo el momento exacto, esas son cosas de las que las mujeres se acuerdan perfectamente.
No creo que exista una mujer que no sea capaz de describirte los más nimios detalles de "sus primeras veces" de algo: el primer beso, la primera caricia furtiva, la "primera vez",... Los hombres no le damos tanta importancia a esos momentos. Bueno, no es exactamente eso, no es que no le demos importancia, lo que pasa es que no retenemos el instante grabado a fuego. Cuando le preguntas a una mujer por su primera experiencia sexual es capaz de decirte hasta los segundos que han transcurrido desde ese primer fracaso (suele ser lo habitual). En cambio un hombre te dirá "fue con 16 años y estaba buenísima". Ten en cuenta que con toda seguridad te estará mintiendo en una o en las dos afirmaciones. Eso les molesta a las mujeres porque no son capaces de ver que lo que para ellas es un momento mágico y de gran entrega para los hombres no es más que un salto al vacío, puede que salga bien a la primera pero lo habitual es acabar y pensar en el próximo salto para ver si sale mejor. Somos insustanciales. (Después de este momento de humillación retomo el principio.)
Me encanta ver sus ojos abriéndose cada mañana esperando su primer beso del día. Luego espero ansioso el verla salir de la ducha. Pese a los años todavía me estremezco al verla pasar desnuda junto a mí. En ese momento quisiera que todos los días fueran festivos para no tener que trabajar. La observo vestirse e intento guardar cada poro de su piel en mi retina. No me acordaré de como fue el primer beso pero desde aquel día siempre la beso como si fuera la primera vez. Es una suerte no tener tan buena memoria.
Alberto Álvarez April 08 AniversarioLos días se acortan cada vez más, es como si los minutos fuesen segundos y las horas minutos. Las semanas son imperceptibles y una estación empieza casi sin haber acabado la otra. El tiempo se ha aliado en contra mía y no puedo hacer nada para evitar ese inexorable avanzar.
Esto me recuerda a la infancia cuando el tiempo no era más que un suspiro y el verano era la época más corta del año, o eso creíamos. La felicidad es lo que hace con el tiempo, lo acorta. Con los años descubres que una forma de hacer que el tiempo se alargue es con el sufrimiento. Todavía me acuerdo de mi primera ciática. Las horas se me hacían interminables y el hecho de dar un simple paso, eterno. Pero me gustaría poder sentir otra vez esa sensación de eternidad y no esta lucha denodada contra el reloj.
Cuando alguien me decía que el problema del insomnio era el reloj yo me reía de él, pero eso era antes. Ahora soy capaz de imaginarme a esa persona insomne intentado que el tiempo avance más deprisa y al que cada segundo se le transforma en un suplicio por no poder dormir. Mas lo mío es exactamente al contrario. Quisiera sentir esa sensación y que el tiempo se detuviese, pero no como lo detienen los enamorados. Ellos paran el transcurrir del tiempo con unos segundos de pasión. El tiempo no transcurre mientras están juntos y cuando se dan cuenta las horas han pasado pero no les importa porque su existencia en esa fracción fue inmensa; vivieron unas vidas plenas en pocas horas y sus almas nacieron, vivieron y una vez muertas volvieron a renacer. Quisiera poder sentir esa sensación aunque sólo fuera una vez en la vida pero no va a poder ser, ya no.
Hace un año pensaba que 365 días eran mucho tiempo y ahora sé que eso no es más que una mísera fracción que se agota sin darse cuenta. Un día me puse a calcular cuanto sería eso en fracciones de tiempo menores 8.760 horas o 525.600 minutos o 31.536.000 segundos una barbaridad de tiempo que se escapa y que no permiten cambiar una vida si uno se empeña en no cambiarla. Quise escapar pero por mucho que lo intentara siempre acababa en el mismo sitio y muy dolorido. Un día intenté suicidarme pero justo cuando uno se empeña en morir los hados se empeñan en que eso no suceda. Más tarde intenté razonar y afrontar la situación pero según iban muriendo me daba cuenta que no podía hacer otra cosa más que esperar el desenlace final.
Por mucho que intenté dar marcha atrás no podía. Una y otra vez me imaginé en el coche y que justo cuando ella aparecía yo la esquivaba magistralmente; otras veces me vi frenando y deteniéndome a escasos centímetros de su cuerpo mientras ella me lanzaba una mirada indiferente; hasta me imaginé haciendo el camino andando para poder contemplar el paisaje mejor. Pero nada de eso sucedió. Alguna noche me desperté empapado en sudor recordando el crujir de sus huesos contra mi coche, y viéndola aterrizar por el espejo retrovisor mientras me escapaba. Recuerdo su cara destrozada y su cuerpo en una postura antinatural en el informativo del mediodía. Aun conservo la foto que apareció al día siguiente con toda la familia de la niña alrededor del cadáver. El día que mi vida pasó a ser una carrera contra el tiempo. Como toda la gente que huye pensaba que nadie me podría haber reconocido y casi tuve suerte.
Esa noche antes de abrir la puerta de casa la volví a ver. Las llaves y la cartera que llevaba en las manos se me cayeron cuando al sentir una mano sobre mi hombro me giré y vi su cara. “Todos moriréis” fueron sus palabras antes de desaparecer. A principio pensé que había sido una mala jugada de mi imaginación pero al cabo de una semana estaba enterrando a mi hijo pequeño, muerto al haberse caído por las escaleras. No le di ninguna importancia ni siquiera lo relacioné con mi “accidente” pero al mes siguiente volvía estar enterrando a la hija que me quedaba muerta al ser arrollada por un camión cuando iba en moto. La culpa había sido de ella pero el dolor que yo sentí al recibir esta segunda puñalada en el corazón me hizo recordar que posiblemente yo la había matado también a ella. Mi mujer se suicidó esa misma semana dejándome como única pieza de lo que antes era una familia feliz. En los siguientes meses perdí en otro accidente de coche a mi hermano y su familia. Mis padres murieron de infarto y pasé a ser hijo único y huérfano en poco más de tres meses. Hasta los peces que tenía en casa se murieron por un fallo eléctrico. Estaba tan desesperado que cuando me tiré por la ventana para que todo acabara ella se me volvió a aparecer y me dijo que “todavía no” y me desperté en el hospital con una pierna rota y una acusación de homicidio involuntario. Había matado a una persona al caer y yo seguía vivo.
Ahora sólo rezo para que todo acabe pronto. Estoy en mi habitación en un piso 8º y apenas quedan unos segundo para que todo suceda. Ya escucho el coche en la otra habitación acelerando y acercándose a mí. Sé que es imposible de que eso pueda suceder pero ahora yo ya creo en todo. Ella abre la puerta y se rie. Voy a morir atropellado por mi coche en mi propia habitación, pero lo deseo. Alberto Álvarez April 07 La oficinaLa oscuridad lentamente se va cerniendo sobre mí. Las luces de la habitación no son más que un tenue resplandor apenas imperceptible. Me cubro los ojos con las manos y lloro. Cuando consigo calmarme todo es oscuridad. Nadie puede explicarse el orqué de mi ceguera y hasta hace unos días yo tampoco le encontraba explicación. Uno no se percata de lo que depende de a vista hasta que se queda sin ella.
Esa pequeñas molestias y cansancio de ojos no eran algo a lo que uno le da importancia, sobre todo cuando te pasas muchas horas delante de una pantalla. La preocupación me llegó cuando las caras empezaron a difuminarse. Estaba en mi oficina tendiendo a la gente cuando se me sentó una mujer y pese a estar mirándole la cara no era capaz de otra cosa que de perfilar u silueta y al mirar la pantalla mi mundo, en el que me desenvolvía cada día, dejó de existir. No es que me quedase ciego, la cosa era que sencillamente no podía leer ni ver nada de lo que tenía delante. El universo se simitaba a un caos de colores y formas. Una compañera me tuvo que acompañar al médico, no es que estuviera histérico ni nada por el estilo, es que no podía conducir. Una vez en el oculista me sometieron a un sinfín de pruebas de las que concluyeron que lo que tenía era motivado por estrés. Me mandaron unas gotas, unas pastillas para dormir y descanso. Una vez en casa creí que empezaría a encontrarme bien, pero lo único que sucedió es que por lo menos me podía mover sin tropezar con las cosas. Es increíble la cantidad de cosas que tenemos en una casa y que no sirven para nada, tengo un montón de cardenales en mis piernas que lo atestiguan. A falta de poder hacer otra cosa me dediqué a llamar por teléfono para dar un sinfín de explicaciones. Y lo peor de todo, pensar. Debería de estar prohibido el tener tiempo para pensar. En mi raciocinio intenté buscar explicaciones lógicas a esta situación que se me estaba planteando y no encontraba ninguna. Luego intentaba recordar cosas: la última cara que había visto, las personas que trabajan conmigo, mi familia, los recuerdos de los
objetos más nimios,... intentaba refrescar mi memoria al máximo. También intentaba recordar como era el cuerpo de la última mujer con la que me había acostado. Pensaba que los recuerdos de esas cosas me podrían ayudar a no perder la vista completamente. Cada vez que veía algo me esforzaba por intentar verlo, si no era con mis ojos lo hacía con mi mente.
Según los días avanzaban y la ceguera ganaba terreno empecé a analizar todo lo que había hecho para buscar un motivo a lo que me estaba pasando. Ya estaba harto de scanners y todo tipo de pruebas médicas. No necesitaba que me volvieran a decir que todo estaba aparentemente bien y que no se explicaban mi caso. Quería soluciones no lisonjas.
Hoy me hayo en ese mundo donde el sonido es el arma principal. Mi hogar se ha transformado en una zona despejada y libre de cualquier objeto que me pudiera molestar. Mucha gente me ha llamado para apiadarse de mi y eso me hace sentir más inútil de lo que soy. Por lo menos esta tarde me tocará repasar las últimas cosas que había pasado en el trabajo. Mi compañera se acercará para que, entre los dos, dejemos por finiquitada mi relación con el mundo laboral. Ya estaba harto de atender a la multitud de incompetentes que me venían cada día a la oficina. Gente que se merece estar donde está por su poco afán e ineptitud. La mayoría me tildaban de dictatorial y cruel pero a mi esos apelativos sólo me producían alguna que otra sonrisa. Aun me acuerdo de la última persona que atendí: esa mujer.
Recuerdo que acababa de cubrir su ficha de petición y me disponía a despedirla cuando empezó mi odisea. Por culpa de mi "enfermedad" me había olvidado completamente de su caso. Con anterioridad había tenido alguna que otra "perla" mientras cubría la ficha de petición, pero esa mujer se estaba llevando la palma hasta ese momento. Recuerdo que me había dicho que no tenía ningún tipo de estudios pero que sabía hacer de casi todo, todas las mujeres saben hacer de todo si se empeñan. Pero cuando le comenté que me dijese la lista de trabajos para los que estaba capacitada no aguanté más. Tuvo suerte de que me posiese mal en ese momento o no podría volver a pisar esa oficina en su vida. Me comentó que quería un trabajo de adivina o de bruja. ¡De bruja!, la carcajada mia se escuchó en toda la oficina. Le dije que se fuera a tomar el pelo a otro sitio y que mientras yo trabajase nunca iba a encontrar trabajo... ¡Fue entonces! ¡Fueron sus palabras! No le había prestado atención hasta hoy, me dijo: "Que tus ojos compartan la mirada de tu corazón"... Realmente era una bruja y yo soy ciego.
Alberto Álvarez March 04 Una cama de piedraHay muchos sitios encantados y llenos de misterios. Muchos de ellos no dejan de ser más que leyendas que la gente de lugar acrecenta con el fin de conseguir visitantes o gente dispuesta a un rato de conversación. En cada pueblo hay un lugar de esos, un rincón donde la magia aparece. Hay lugares que guardan en su interior la lujuria y el desenfreno en camas de piedra que hacen que quién se acueste se quede embarazada. Esta es una leyenda y como tal puede que alguna vez fuera real o simplemente lo haya sido en la mente del narrador.
En un lugar donde la tierra se acaba hay un monte. En lo alto de este monte unas piedras sagradas. Un lugar perfecto para contemplar una vista maravillosa del mar. No hace mucho tiempo este rincón se hallaba escondido entre columnas arbóreas. Era un lugar perfecto para parejas que querían un poco de intimidad y un lugar donde poder dar rienda a su imaginación.
La persona que pasease por las cercanías, en los momentos en los que el Sol busca refugio más allá del horizonte, podría escuchar entre los trinos de los pájaros las voces de la felicidad y de la alegría. Todas las mañanas en el lugar de la cama de piedra se podían observar los restos de esas algarabías. Era uno de esos rincones guardados a voces por la gente que quería tener su momento mágico.
El conjunto megalítico reunía todos los requisitos para una velada. Resguardecida de la brisa una pequeña cueva, creada en la oquedad de las piedras, con los restos añejos de múltiples hogueras. A la salida de la misma la cama de piedra. Una cama en la que se puede ver la forma de una silueta humana. Un lugar donde multitud de cuerpos han querido probar la calidez de la misma.
Una noche en la que el firmamento estaba mostrándonos su majestuosidad y su brillo, una pareja inició la subida entre arrumacos hacia el mágico lugar con el fin de consagrar su unión en tan idílico paraje. Habían dispuesto que esa fuera una noche especial. La noche en la que su amor quedara grabado. Todo estaba de su parte y la noche era la perfecta. Ese día el Sol había demostrado su generosidad y la magia de la noche de San Juan se comprometía a hacer el resto.
Con el fin de que el calor de sus cuerpos no se viera mermado habían encendido una pequeña fogata. Las sombras de sus cuerpos parecían danzar con el brillo de las ascuas. Los besos dieron paso a las caricias y el calor dio lugar a la desnudez. Sus cuerpos se acoplaron sobre la piedra y el calor de ambos se unió al de la noche. Durante unos instantes el mundo se detuvo para ellos. Sus ojos reflejaron su amor y el deseo de que eso durara eternamente. Por la mañana, las primeras personas que se acercaron al lugar, se encontraron las prendas de ambos en el suelo y los rescoldos de las cenizas aun calientes. Nadie supo nada más de ellos y sus familias lloraron amargamente. Hubo quién dijo que habían huido pero ¿quién se iría dejando toda la ropa? Otros hablaron de suicidio pero nunca se encontraron restos. A los pocos meses el fuego arrasó el monte dejando al descubierto las piedras. Algunos jóvenes amantes que yacieron con posterioridad en el lugar afirmaron que en el manto de la noche y con el cielo en su plenitud escucharon el susurro de unas palabras de amor dichas para la eternidad. Alberto Álvarez March 02 Una historia de mi tierraEsta es la típica historia que nunca crees porque siempre es mejor no creer. Hace mucho tiempo, cuando aun era joven. Las desapariciones de jóvenes en busca de mejor fortuna eran muy habituales en el pueblo. Un día se iba uno a la capital, otra semana se marchaba otro. Un goteo de sangre de nuestra sangre que iba matando poco a poco a todos los que quedábamos. Algunas veces eran idas anunciadas otras surgía de improviso. Siempre se conocía a alguien que estaba trabajando en un lugar mejor y que si uno quería mejorar o buscar un futuro era la única elección. Esa búsqueda de mejor fortuna fue lo que acabó destruyendo los pueblos. Los jóvenes se marchaban y los viejos se limitaban a ver pasar los días antes de morir de tristeza o de soledad. Raras veces sucedía que alguno volvía y por ser algo tan excepcional siempre le echábamos la culpa a la falta de ambición o al fracaso laboral. Nosotros mismos fomentábamos esa desertización. A decir verdad, creo que en toda mi vida sólo volvieron al pueblo poco más de una docena de muchachos. Unos auténticos inútiles que no servían ni para aguantar el ganado. Ellos y María.
Todavía la puedes ver si te apuras. Está en la iglesia barriendo y arreglando las flores. Es una mujer encantadora y muy atenta en las cosas que conciernen a los santos. Tampoco creo que sirva para nada más. Fue una suerte que el párroco le ayudara, sobre todo después de lo que sucedió.
No creas que ella fue siempre así. Hace años era una de las mejores mozas de toda la parroquia. Todos los chicos queríamos estar con ella, en todos los sentidos, pero ella siempre se hizo respetar. Tenía un novio formal, el hijo del abogado. Era un muchacho muy despierto e inteligente. Nunca le importaba ayudar o mancharse las manos. Todo el mundo lo adoraba y lo envidiaba, no sólo por el hecho de estar saliendo con María, sino porque parecía que todas las virtudes humanas se habían juntado en él. Físicamente era un portento. No recuerdo que su equipo de fútbol hubiese perdido un partido con él en el campo y no ya por su valía, era también por su forma de contagiar la euforia y la alegría a todos. Todos nos acordamos de un partido en el que iban perdiendo por cinco goles y a falta de un cuarto de hora todos escuchábamos su voz en el campo diciendo que aún se podía ganar el partido y casi lo conseguimos, empatamos a cinco y lo festejamos como si hubiésemos ganado la copa del mundo. Javier era excepcional. Eran la pareja perfecta.
¿Conoces esa frase de que la felicidad nunca es completa? Pues créetela, es verdad. Les faltaba menos de dos meses para casarse cuando todo sucedió. Una noche escuchamos los gritos de Javier y salimos casi todos a la plaza. Tenía el cuerpo de María inerte entre sus brazos. Al principio creímos que estaba muerta pero luego comprobamos que aun respiraba. Javier no paraba de repetir que ellos se la habían llevado. ¿Qué quién se la llevó? Bueno, para eso hay que llegar al final. Esa noche no conseguimos arrancar de él más que esas palabras. Cuando el médico salió de casa de María nos comentó que era algo que nunca había visto. Físicamente estaba perfecta pero tendrían que llevársela a la capital para hacerle pruebas.
Las dos familias estaban destrozadas y los demás sólo podíamos suponer conjeturas. Ya sabes que el los pueblos las verdades no van muy lejos pero las mentiras recorren todas las distancias. Hubo quién dijo que él la había pegado porque descubrió que ella le engañaba, otros dijeron que fueron las drogas o que si ella abortó y se quedó así. Paparruchas, nadie que los hubiese conocido podría afirmar esas sandeces. Otros dijeron que le habían echado el mal de ojo, no es que no crea en él pero, ¿quién sería capaz de hacerle daño a esos chicos? Creo que la única persona que llegó a enterarse de algo fue el párroco. El párroco y yo.
Por entonces yo trabajaba en la iglesia. No es que hiciera gran cosa pero tampoco me faltaba el trabajo. Entre arreglar las jardineras, limpiar el suelo y los altares, acondicionar la sacristía y ayudar en el cementerio el trabajo no faltaba. Normalmente yo aprovechaba los descansos entre misas o cuando la iglesia estaba con menos gente para limpiar por dentro. En todos los años que trabajé allí nunca me enteré de nada de lo que la gente le comentaba al párroco en el confesionario, yo no era de esas personas deseosas por saber los pecados de los demás, bastante tenía con mis propios problemas. Más cuando escuché la voz de Javier gritando en el confesionario me acerqué y espié por primera y última vez.
Normalmente la gente cuando se confiesa susurra las palabras como si temiese que el mundo se enterara de sus penurias y maldades. Javier, en cambio, estaba hablando como si se encontrase al aire libre deseando soltar la carga que lleva dentro de él. Javier estaba culpándose del estado de María y lloraba por no haber hecho nada para evitar el dolor que ella estaba sufriendo. Las palabras del párroco no llegaba a escucharlas pero no era necesario. Javier empezó a llorar y golpeándose en el pecho aseguraba que él podía haber hecho algo más pero que su miedo se lo había impedido. No quería que María siguiera sufriendo y que él era la única persona capaz de acabar con su pena. Él había visto todo pero fue su cobardía la que le hizo refugiarse y no luchar por ella. Decía que les había visto llegar igual que ella y se refugió dejándola a su merced. Ella no tuvo elección y tuvo que acompañarlos pero justo antes de marchar le dijo que le quería y que la recordase siempre. Luego no volvió a mirar atrás y él se quedó con su cuerpo inerte entre sus brazos. Escucho entonces como el llanto de Javier sale del fondo de su alma y grita unas palabras que aun guardo en mi interior: “Ella está con la Santa Compaña y la dejé marchar”. Acto seguido Javier salió de la iglesia corriendo y no lo volvimos a ver más. Yo estaba deseoso de preguntarle al párroco por esa confesión pero eso sería como el reconocer mi pecado. Hoy en día los jóvenes no creéis en nada pero todas las leyendas guardan en su interior la verdad. Precisamente el poder de ellas reside en que hoy nadie cree en ellas.
Desde pequeño que he oído hablar de la Santa Compaña y de la forma de defenderse de ella si te aparece. Cualquier persona de mi edad sabría como hacer el círculo de protección para que te dejasen en paz y no hacer caso a nada de lo que oyeses esa noche. Parece que Javier supo hacerlo pero María se encontró portando la cruz y guiando a las almas hacia una nueva víctima. Tampoco la gente cree en milagros y se empeña en buscar explicación a todo.
Al cabo de una semana en el pueblo hubo dos sucesos que, como la balanza de la justicia, guardaban a su vez la alegría y el dolor. La desaparición de Javier fue achacada a múltiples excusas. Según unos se había ido a la ciudad para olvidar a María, según otros la desesperación lo había hecho suicidarse, pero todos los rumores fueron acallados cuando de la capital nos llegaron noticias de que María se había recuperado milagrosamente, aunque que no recordaba nada de lo sucedido hasta entonces. Una sombra de dolor cruzó en ese momento mi pecho. Yo sabía que es lo que había pasado y que es lo que había obrado el milagro. Javier, hundido por no haber sabido defender a María, hizo lo que cualquier amante por su querida. Aquella misma tarde que yo escuché su confesión él se marchó hacia el mismo lugar por donde había pasado la Santa Compaña con el fin de convocarla o de encontrarse con ella. Al parecer tuvo la desgracia de hacerlo e intercambió el puesto de María por él. Con el fin de que nadie lo encontrase suplicó para que no sólo su alma viajase con ellos en su peregrinar maldito, sino que su cuerpo también fuera. Y las almas accedieron.
Por suerte María no recordaba nada de lo que había sucedido. Su cabeza pareció borrar todos los hechos hasta el punto de no recordar siquiera que se iba a casar. Su mente pareció descender a los umbrales de su infancia transformándola en una niña en el cuerpo de una mujer. Al cabo de un año de volver al pueblo el párroco me pidió que le ayudase para que ella empezase a hacer mi trabajo así yo tendría una ayudante y ella no estaría sola. Me transforme en su maestro y su protector. Hoy en día, cuando la gente la ve se toca la sien con el dedo índice y a mí me entran ganas de gritarles, pero me limito a acercarme a ella en silencio para echarle una mano en sus tareas. También la crueldad de la gente hizo borrar de la memoria al desdichado Javier, silenciado en un mar de mentiras creadas a su alrededor. Hoy María vive tranquila sin sus recuerdos pero de vez en cuando, al acompañarla a su casa, me hace dar un rodeo para pasar por un claro que hay en el bosque y la veo mirar a la lontananza. Una vez la vi llorar al ver unas luces más allá del horizonte y yo lloré con ella.
Alberto Álvarez February 01 CalmaPese al calor que siento la sensación es agradable. Todo mi cuerpo se halla sumido en un sopor lo que ha activado mis percepciones inconscientes. Ahora mismo no podría moverme aunque lo intentase. Mi cuerpo y mi espíritu no se encuentran conectados en estos instantes. El aroma del incienso no es más que un recuerdo lejano en el tiempo. Esa es otra de las cosas que parecen diluido. Todas las sensaciones que noté conscientemente parecen estar envueltos en una bruma. No sabría decir cuanto tiempo ha transcurrido aunque ese dato me parece insignificante. También el recuerdo de la suave presión de sus manos y los susurros de su voz crearon una melodía sobre mi cuerpo sobre la que me mezo. Quisiera poder atravesar el techo y surcar los cielos para comprobar si existe un más allá pero no soy capaz de ello. Algo me retiene firmemente pese a no saber que es. Empiezan a sonar unas campanillas y las voces de unos niños que alzan su plegaria resuena por todas partes y deseo convertirme en uno de ellos. Alguien me llama y en mundo empieza a cobrar forma como si todo hubiera sido un sueño. Sólo las voces de los niños persisten y sobre ellas siento su respiración acercándose.
- Disculpe señor, ya es hora. La sesión ha terminado. - Perdone, me quedé dormido. - No se alarme, es normal. Estaba muy estresado ¿le ha gustado? - No lo dude ni por un instante. Creo que ya le voy a dejar la cita pedida para la próxima semana. Ha sido un masaje increíble. Alberto Álvarez January 27 DesesperaciónNo sé qué hacer. No soy capaz de enfretarme a ella con esta sensación de ser un fracasado en la vida. Ni siquiera he sido capaz de mantener este empleo el tiempo suficiente como para pagar el crédito. Ella me adora y sé que, pese a que me va a decir que es un bache y que lo superaremos, las cosas no se van a arreglar tan fácilmente.
Cada vez me es más difícil competir con esa multitud de jóvenes preparados y dispuestos a dejarse asovallar con tal de llevar el dinero suficiente en el bolsillo el fin de semana. Yo no puedo rebajarme a eso. No sé como conseguir el dinero necesario para llegar a fin de mes. El paro no nos puede ayudar mucho en estos casos y esta vez no he llegado a trabajar lo necesario como para poder cobrarlo. No sé que hacer.
Llevo dadas más de 10 vueltas por el barrio y tampoco hay ningún sitio donde aparcar. Todas las cosas me salen torcidas. Todas salvo mi matrimonio. Aun no me explico que hace ella con un fracasado como yo. Al principio no queríamos que ella trabajase pero los dos sabíamos que si no lo hacía estábamos abocados a la miseria o peor aun, a volver con nuestros padres para pedirles ayuda. Al final ella encontró un trabajo de azafata de una firma comercial. No es un gran sueldo pero la llaman habitualmente para trabajos de una semana o de un mes. Aunque de esta vez ya lleva más de dos meses en el mismo sitio. Ella es una mujer muy capaz y con don de gentes, ojalá yo valiese la mitad de lo que vale ella.
No sirvo ni para suplicar. Cuando el jefe me llamó esta tarde y me dijo que no volviese mañana me limité a decirle gracias y cerrar la puerta despacio. Una vez dentro del coche encendí la radio y estuve llorando durante media hora. No valgo nada. Bueno, algo sí valgo. Si muriese ella quedaría libre de mi carga y cobraría los 30.000 € de la póliza de mi seguro de vida. No es mucho pero le daría para empezar una nueva vida y olvidarse de mí.
Ahora está en el salón esperándome, la luz está encendida. Debe de encontrarse sobre el sofá adormecida delante del televisor, con el pijama que le regalé estas navidades y tapada con la bata. Cuando escuche cerrar la puerta abrirá los ojos y me buscará con la mirada. Me brindará la más dulce de las sonrisas y me pedirá un beso. Me abrazará con suavidad y me dirá que estba esperándome para hacerme el amor. Yo le preguntaré si antes quiere cenar algo y ella me dirá que a mí. Me arrodillaré frente a ella y la llenaré de besos apasionados, esos besos que sólo son capaces de dar dos adolescentes que no piensan en otro futuro que el de la felicidad, pese a hacer años que dejamos nuestra adolescencia, y le llevaré a cama. No puedo subir.
Nuevamente empecé a llorar. Tampoco sirvo para eso. Ni siquiera tengo el valor de estrellar el coche contra una pared. Aparco y me dirijo lentamente a casa. Tengo la sensación de estar subiendo al patíbulo con cada peldaño que me acerca a mi hogar. Deslizo la llave en la cerradura y la giro. Suavemente cierro la puerta y la veo a ella en el salón requiriéndome con la mirada. Su cara está iluminada y eso me hace daño en el corazón. Preferiría que estuviese enfadada conmigo o que tuviese a otro en su vida. Me acerco a darle un beso y me dice unas palabras que aplacan mi sufrimiento: "Sin tí no podría seguir siendo tan feliz. ¡Felicidades papá!".
En ese momento todo lo que sentía desapareció, no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Iba a ser papá. ¡Íbamos a ser padres! No sé si un hijo cambia mucho la vida pero en ese momento algo en mí creció. No sé que pasaría mañana ni como iba a encontrar trabajo pero no importa, saldríamos adelante. Tengo suerte de estar casado con el ángel más bello del cielo.
Alberto Álvarez Niños: AvariciaMe gustan los cumpleaños. Después papá Noel y de los Reyes Magos es el mejor día del año. Además, mi cumpleaños es en verano, justo antes de acabar las clases y me encanta llevar los juguetes a clase para que los demás vean lo bueno que soy. Y lo mejor del cumpleaños es que no hace falta portarse bien para que te traigan los juguetes, los quiero y me los traen.
Este año les he pedido que me comprasen una consola y un coche teledirigido que vi en la tele y que puede subir escaleras. Creo que el coche me lo va a regalar mi padrino porque mi madre ya le estuvo diciendo cual era y donde lo podía comprar. Se creen que porque no tengo más que 8 años no me entero de nada. Bueno, mañana tendré 9. Haber si dejan de tratarme como un niño pequeño. Yo ya sé vestirme solo y también sé ducharme sin que me ayuden y no me dejan usar el secador porque dicen que aun no tengo edad pero eso cambiará mañana.
¡Estupendo, me han traído todo lo que había pedido! Seguro que lo de la ropa fue idea de mamá. Estoy deseando ir al parque a enseñar mi coche nuevo, es fantástico.
Mi coche es mejor de lo que pensaba. Es capaz de subir por todos lados y ni siquiera son capaces de cogerlo cuando lo pongo a toda velocidad. Es el mejor regalo que me han hecho en mi vida, y no, no voy a dejárselo a nadie. Es mío. Es mi regalo y de nadie más. Por mucho que se empeñe mamá y papá en que se lo deje a mis amigos no voy ha hacerlo. Que se lo pidan a sus padres. Tampoco sé porque han invitado a ese niño tan estúpido. Siempre quieren que juegue con él cuando viene a casa. Creo que es el hijo de un amigo de papá, pero es igual de tonto que su padre.
Me fastidia que intente coger el coche. Si pudiera lo atropellaría con él para que me dejase en paz. Menos mal que es gordo y que es rápido sino me lo habría cogido antes. Seguro que si le pasase algo nadie diría nada. No es justo que tenga que jugar con mis juguetes y no voy a dejarle mi coche. Mis padres no saben que hacer con tal de quedar bien con sus amigos. Tengo que dejarle jugar con el coche. Pues van a saber quién soy yo. Nadie toca mis cosas. Le voy a decir que lo persiga y para que no se canse voy a dejar que lo alcance varias veces. Y luego creo que no voy a ser capaz de controlarlo cuando se escape entre esos coches. Con suerte no le pasará nada al coche, es muy fuerte, pero ya sabemos los niños mayores que no se debe cruzar una calle sin mirar...
Alberto Álvarez January 25 Muerte y nacimientoAntes tenía miedo. Todas las cosas me asustaban y más aun las personas. No me creía capaz de afrontar una situación sin ayuda ajena y mucho menos decidirme a hacer algo por mi cuenta. Tal vez, la culpa haya sido del exceso de protección al que me habían sometido mis padres. Su mirada siempre había recaído sobre mí. Ya en el colegio sus visitas a mis profesores eran constantes, pero lo que llevaba peor eran las visitas a los médicos. Me conocía a casi todos los especialistas de la ciudad. Mi madre se había empeñado en que yo estaba enfermo y era tal su convencimiento que yo también me lo acabé creyendo. La primera cosa que tomaba cada mañana era una sucesión de pastillas y jarabes. Realmente no recuerdo haber enfermado nunca aunque según mi madre eso se debe gracias a todas las cosas que ella me había estado dando. Eso también ha servido para crear en mí una fuerte aversión a los médicos. Otro miedo más.
Tampoco me gustaba estar a oscuras y siempre la televisión o la radio se hayaban encendidas en casa para sentir compañía. Nunca dejaba la cama sin hacer ni los platos sin fregar. No es la primera vez que me levanto a las cinco de la madrugada para fregar la taza de la cena. Cada figura que estaba en mi salón estaba perfectamente alineada y siempre usaba una bandeja para no manchar nada. En el baño las manías eran mayores aun. Nunca dejaba la tapa levantada y siempre miraba antes de hacer cualquier cosa. Es evidente que nunca hacía nada en otro baño que no sea el de casa. Y mis dientes siempre eran cepillados unas tres o cuatro veces y por un espacio no inferior a cinco minutos.
Todas esas pequeñas manías me habían llevado a ser un personaje extravagante y tal vez por eso no había habido muchas mujeres que se fijaran en mí, salvo mi madre. Hasta ella intervino en cada relación que tuve. Por mucho que me gustase la mujer con la que estaba ella siempre le encontraba pegas: que si fea, si muy guapa, tal vez baja o alta, gorda o delgada, muy instruída o una lerda... nunca había ninguna a su gusto. Creo que si por ella hubiese sido se habría ofrecido a casarse conmigo. Pero todas esas cosas son ya agua pasada.
Todo eso fue antes. Antes de que yo hubiera vuelto a nacer en vida. No recuerdo exactamente el momento exacto de mi nuevo parto pero sí lo que estaba haciendo, para ser más exacto de lo que iba a hacer. Estaba a punto de suicidarme. Bueno, miento, me estaba suicidando. Ya tenía puesta la cuerda sobre la que me iba a colgar. La había atado en el anchaje de la lámpara del salón. Previamente la había descolgado cuidadosamente y ya había probado la resistencia de la cuerda. No quería que todo se me viniese encima y me quedase tetrapléjico. Hice el nudo corredizo con la seguridad de un buen scout y lo pasé por la cabeza ciñéndolo bien al cuello y justo cuando me disponía a saltar de la silla sentí la explosión.
Casi pierdo el equilibrio cuando los cristales se hicieron añicos. Hubiera sido triste el haberme muerto sin haber satisfecho mi curiosidad curiosidad y afloje el nudo para asomarme a la ventana. Ante mis ojos había un cuadro dantesco. Las alarmas de los coches y de los locales estaban enloquecidas y donde antes había una parada de bus ahora sólo había un amasijo de hierros y carne. La gente se somaba con miedo a las ventanas y algunos gritos me hicieron tomar consciencia de lo que estaba sucediendo. Me dispuse a bajar para intentar hacer algo. Una vez en el portal el espectáculo fue peor. Justo en la entrada de mi casa había un brazo al que le faltaba el resto del cuerpo y entonces morí.
No sé cuanto tiempo pasó ni que cosas hice en ese caos. Me acuerdo de una niña que llamaba a su madre cubierta en sangre, me acuerdo de caras y me acuerdo de llantos. Cuando esa noche regresé a casa yo era una persona distinta algo nuevo había nacido y no lo reconocía. Al día siguiente me enteré que todo había sido un atentado de nosequién, ese detalle no importa, y ese mismo día me apunté a una ONG, tal vez mis estudios de enfermero podrían servir para algo en alguna parte. Por cierto, la niña que me encontré ese día perdió a su padres y se quedó sin familia. Bueno, no sin familia, ahora es mi hija y los dos rememoramos cada año ese día en que nuestras vidas se encontraron volviendo a ese sitio. Ya hemos cumplido con nuestra cita en una veintena de ocasiones y pese a encontrarnos en algún país alejado no hemos faltado nunca. Somos enteramente felices. Por cierto ese día también murió mi madre. Alberto Álvarez January 24 Petición
Una puerta sigue entornada en mi interior, esperando. La vida no ha sido justa conmigo. Es irónico que, pese a todas esas trabas, yo nunca he perdido la esperanza de que tarde o temprano aparecería la persona indicada capaz de ver lo que hay al otro lado de esa puerta.
No es que mi actitud fuera defensiva o que tratase con acritud a la gente que intentaba acercarse a mí. No, no es eso. Lo que pasa es que con los años vas pidiendo algo más a la vida que una cama caliente con unas caricias acertadas. El tiempo nos vuelve exigentes y eso hace que el camino a la puerta se vuelva más pronunciado y peligroso. Muchos intentaron llegar a ella pero todos se quedaron en meros acercamientos.
La gente me cree insensible pero el problema es que nadie se ha molestado en conocerme. Se sorprenderían si me viesen conmover con una simple rosa o un mero gesto desinteresado, aunque ese es otro problema. A los hombres sólo les mueve el interés por algo: por su interés. Mi cuerpo desea derretirse como mantequilla al Sol, pero no hay nadie dispuesto a sacrificarse por llegar hasta la meta. ¿Compromiso? Yo no quiero un compromiso tal y como la gente lo entiende. Yo sólo quiero un orfebre de los sentimientos porque estoy harta de que la joya que guardo en mi interior siga guardada. Yo sólo quiero a alguien para vivir.
Alberto Álvarez January 23 MarrónToda mi vida se reduce a un mero excremento sobre el cual me sitúo ahora mismo. Todo lo que me rodea o lo que toco apesta tanto que no soy capaz de pensar con claridad. Sobre esta montaña de desechos orgánicos reconozco que estoy donde merezco estar. Nunca he sido capaz de hacer que nada funcionara, ni mis estudios, ni mis parejas, ni mi vida familiar y mucho menos los trabajos.
Una infinidad de oficios distintos que lo único que tenían en común era que en todos me sentía igual que ahora mismo. La falta de iniciativa propia, y la ausencia de estudios por mi parte, supongo que han contribuido a que nunca supiera lo que es cobrar una nómina completa. A mis casi cincuenta años conozco a la perfección las miserias de los trabajos temporales. Repartidor de motocicleta para una multitud de locales de comida rápida para los que yo no era más que otro M.M. (Mierda Motorizada); limpiador de escaleras, cosa que duró poco tiempo porque no sabía limpiar; repartidor de publicidad, al final me vieron tirando los folletos a un contenedor y acabé sin trabajo y sin dinero; reponedor de almacenes, otro trabajo para un M.M. (Mierda Musculada), también me despidieron por haber cogido un par de botellas; camarero, paseador de perros, limpiacristales, pinche de cocina, albañil, pintor sin futuro y un sinfín de trabajos basura que ya no soy capaz de recordar. Nunca llegué a durar más de dos meses en ninguno de ellos. Yo creo que los jefes se encontraban intimidados por mi presencia porque sabían que yo valía más que ellos. Toda esa situación laboral repercutió en mi vida social y familiar. Tampoco conseguí mantener una pareja estable más de ese tiempo. Las guarras sólo querían estar conmigo por culpa del dinero y tan pronto me quedaba sin trabajo me dejaban porque decían que no estaban dispuestas a mantener a un vago impotente. ¡Impotente! Lo que les pasa a todas esas golfas es que ninguna me pone. Las mujeres se creen que porque ahora puedan trabajar ya son más que los hombres y no dejan de ser unas fregonas. Mi madre lo sabía bien por eso nunca protestó pese a lo que le hiciera mi padre. Él sí que sabía como tratar a las mujeres y a los jefes. Él tenía un trabajo estupendo de barrendero y sin haber estudiado nunca. "Los libros siempre te llevaran a ser un parado más" me decía constantemente y tenía razón, pero al revés. De no haber sido un fracasado con los estudios nunca me encontraría en esta situación actual: sin trabajo, sin pareja, sin casa, siendo un alcohólico fracasado y sobre un montón de excrementos. El problema de encontrarte sin expectativas y sin futuro en la vida es que luego nunca quieres hacer nada por salir del pozo que has creado. Empecé a moverme por los albergues y por las casas de la caridad. Algunas me exigían limpieza para poder ayudarme, otras que no oliese a alcohol y otras sólo que no les dieras problemas. Me recorrí medio país envuelto en una bruma etílica y despertándome cada día sobre un montón de papeles o de vómitos. Me convertí en lo que mi padre barría cada mañana. La ventaja de ser un indigente es que nadie te ve y puedes andar por donde quieras, si no armas mucho ruido. Nunca tuve problemas hasta hoy y tampoco creo que vaya a tener más. Me encontraba dormido sobre mis cartones cuando sentí que me arrastraban. Al intentar levantarme no pude, estaba inmovilizado y tampoco podía gritar ni ver. No sé durante cuanto tiempo me estuvieron golpeando. Varias veces perdí el conocimiento al sentir quebrar mis huesos. Cuando nuevamente recuperé el conocimiento sentí el olor y el calor de las heces que me envolvían la cara. Habían vaciado sus intestinos en mí y deseaba que todo hubiera acabado ahí pero las cosas nunca acaban bien en estas situaciones así que recé para que fuera rápido.
Alberto Álvarez December 23 Niños: Pereza«No puedo aguantarlos más. Se pasan todo el día pidiéndome cosas como si no existiese nadie más a quién fastidiar. Yo ya sé lo que quiero hacer y no hace falta que se pasen todo el rato detrás de mí recordándome que estudie, que arregle la habitación, que coma, que duerma, que no salga con mis amigos, que no hable por teléfono... no creo que haya nadie más vigilado y más sometido que yo.
Cada vez que llego a casa eso parece un tribunal inquisidor. ¿Dónde he estado?, ¿con quién?, que si he ido a clase o qué he tomado. Uno se harta de estar todo el rato respondiendo preguntas tontas. Seguro que sus padres eran más tolerantes cuando eran ellos pequeños. Lo peor es que me hacen sentir raro. Mis amigos no son sometidos a esa tortura. Sus padres sí que son “guays”. Les dejan hacer lo que les da la gana y no están todo el rato detrás de ellos y les dejan hacer lo que quieren. Ni siquiera se preocupan a donde van el fin de semana o con quién. Yo ya soy lo suficiente mayor para hacer lo que me dé la gana, tengo 16 años. También sé lo que quiero hacer de mayor: quiero ser D’J, estoy harto de estudiar para nada. Sólo soy feliz cuando estoy fuera de casa. Menos mal que mis padres no me viene a buscar a la discoteca, si lo llegasen a hacer me iría de casa.
Cuando estoy en la disco la cosa cambia. Un par de pastillas, música a tope y bailar, siempre y cuando no aparezca una niña a la cual hacer un favor, aunque siempre aparece alguna. Durante esas horas soy en amo del mundo. Si mis padres me vieran comprenderían que soy feliz haciendo lo que me gusta. A veces subo junto a la cabina del discjockey y lo observo moverse. Cada noche es perfecta, las pistas se mezclan de una manera casi imperceptible manteniendo siempre ese ritmo frenético que nos lleva al éxtasis. Lo que más me gusta de él es que se niega a poner peticiones. Él tiene el poder de la noche y nosotros somos sus siervos. Las chicas están como locas para que les haga de todo. ¡Es el mejor trabajo del mundo!
De las pocas veces que me ha hablado he sabido que tampoco quiso estudiar. Se fue de casa con 18 años y desde entonces vive muy bien sólo. Tiene su propio apartamento y un coche, cada noche está con una chica distinta y toma lo que le da la gana sin que nadie le recrimine. Hasta me dio a probar las “pirulas” que toma y estuve durante un par de horas alucinando. Ojalá él fuera mi padre.
Ya lo hemos decidido. Mi colega y yo nos vamos a ir de casa este fin de semana. Hemos venido a la discoteca a despedirnos de la gente y disfrutar lo más posible de nuestra última noche en el pueblo. Han venido cuatro D’J y la fiesta promete. Hemos pillado dos docenas de “pastis” para no perdernos nada. Estoy harto de que mis padres se empeñen en dirigir mi vida. Esta ha sido la última vez que me recriminan por haber suspendido todo. Entre mi amigo y yo hemos robado cerca de 2000 € y eso nos llega para tres o cuatro meses viviendo tranquilos. Hemos cogido unos billetes de autobús para irnos a Madrid nada más acabe la fiesta, y desde allí iremos al sur. Vamos a hacer la ruta de la costa. Hemos quedado ya con alguna gente de por allá que nos van a acoger en sus casas y así no tendremos gastos. Luego buscaremos cualquier trabajo y me dedicaré a observar a todos los D’Js de por allí. Voy a hacerme famoso, seré el número uno.»
• Sus padres estuvieron llorando durante meses pero su corazón se quebró para siempre. Ellos habían hecho todo lo posible para que su hijo tuviera de todo y tal vez ese fue su fallo. Querían que nunca le faltase de nada y le dejaban tomar sus propias decisiones pero sabían que sólo podrían empeorar las cosas y le decían que dejase a sus amigos. Ahora se arrepienten de no haberlo alejado de sus amigos y de tomar otras decisiones. Su madre siempre le ocultó a su marido esos pequeños hurtos que notaba en el bolso por miedo a que él le pegase. Su padre siempre le ocultó a su mujer esas pastillas que cayeron del bolsillo una noche que le ayudó a meterse en cama. Los dos se arrepienten de no haberle ayudado a pensar de una forma distinta pero ahora es tarde.
Él tomó su última decisión cuando salió de casa esa noche. Él no quiso escucharlos nunca porque ellos no sabían nada de la vida y por eso compró esas pastillas. Él nunca quiso luchar por el futuro porque eso nunca llegaría y cuando notó como su cerebro explotaba deseó que todo hubiera sido un sueño, pero en la vida real los sueños no existen y cuando te despiertas pagas por todo lo que has hecho.
Ahora sólo quedan lágrimas. Alberto Álvarez December 14 NegroLa oscuridad me acorrala y me domina. No puedo abrir los ojos y aunque pudiera sería igual, seguiría sin poder ver. Mis manos no pueden moverse ni mi piel puede sentir. Estoy muerto pero sigo vivo. Noto el aire frío llenando mis pulmones y rasgándome por dentro. Quisiera detener el corazón pero no puedo. Mi cobardía me impide seguir adelante. Dicen que el suicido es un acto de valentía pero pienso que es el acto más cobarde que existe, aunque ni siquiera tengo valor para ese segundo de decisión. Mis ojos están secos y mi corazón vacío. Vuelvo a caminar por las calles solo. Vuelvo a casa solo. Vuelvo a dormir solo. Y aquí estoy, cubierto por la oscuridad.
Alberto Álvarez December 13 DíasDías que suceden despacio en ausencia de todo. Días que se transforman en interminables jueves de rutina. Días que preferiría no haber visto sin ti. Días que perdieron el azul de nuestra pasión hace tiempo, días que se han transformado en gris. Días en los que el trabajo es lo mejor que me puede suceder. Días que no puedo dormir por pensar. Días que quiero morir pero sigo viviendo pensando en que siempre es mejor vivir. Días que no puedo imaginar el rostro que sabía de memoria. Días que lamento que te tuvieras que ir. Y sí, te eche de menos.....
Alberto Álvarez December 12 Lágrimas IVAquella fue la primera de las muchas veces que estuvimos juntos. Todos mis sueños se estaban haciendo realidad. Aun me estremezco al recordar ese primer día. La primera vez que nuestros cuerpos se vieron, se desearon y se unieron. A partir de ese momento nuestros mundos parecieron explotar para crear un nuevo universo en el que los dos éramos el eje. Cada vez que me alejaba de él, aunque fuera para ir al trabajo, notaba como el corazón protestaba y a él le pasaba lo mismo. Constantemente estábamos mandándonos mensajes contándonos lo que nos haríamos cuando nos viésemos. No podíamos estar alejados.
Ese tiempo con él fue un regalo que disfruté plenamente. No quería que nada cambiase. Deseaba que cada segundo que estábamos juntos fuera eterno o que el mundo desapareciera en ese instante para que nada pudiera alterar mis sentimientos por él. Pero los sueños siempre acaban desapareciendo dando paso a la realidad, tal vez por eso los sueños sólo pueden existir en el rincón que crea nuestra mente.
Desde hacía unos días que las cosas no seguían un cauce normal. Su actitud frente a mí había cambiado. No es que fuera en algo obvio, eran pequeños detalles. La frecuencia de sus llamadas había descendido vertiginosamente y los roces casuales empezaron a ser eso, casuales. Hasta en la cama parecía menos animado. No es que no fuera bien, iba muy bien pero era algo en sus ojos que me hizo sospechar que la bola de nieve había empezado a girar. Intenté hablar en un par de ocasiones pero infructuosamente. No sabía que hacer para que esto no acabara pero parecía que el fin de la relación como la conocía era inevitable.
Esta mañana sucedió algo que de no ser por mis sospechas no tendría importancia. Se marchó de casa sin besarme y de una forma apurada, y en toda la mañana no fui capaz de ponerme en contacto con él. Un simple mensaje en el móvil me informaba que iríamos a comer fuera y nada más. Mi corazón se iba encogiendo según se acercaba la hora. No estaba dispuesta a que todo desapareciera sin más, sin luchar por él y por mí.
Alberto Álvarez December 09 Niños: Gula¡Qué caramelos más ricos! Yo de mayor lo único que quiero comer es caramelos. Ya sé que dicen que no son buenos pero eso es mentira. No conozco a ningún niño que se haya muerto por comer caramelos y eso que dicen de los dientes también es mentira. Mi abuela no come ningún caramelo y tiene unos dientes de plástico. La primera vez que se los vi me asusté mucho. La fuimos a ver al hospital por culpa de algo con la tensión de las venas, que no sé que es eso electricidad, y tenía al lado de la cama unos dientes de muerto. Luego me dijo mi papá que eran dientes de plástico porque se le habían caído los dientes. Así que eso de que los caramelos hacen que te caigan es mentira. ¡Sí, gracias!
Hay algunos niños que todavía se creen eso, pero son pequeños. Yo ya tengo seis años y soy mayor. Ya sé leer y escribir. Y pronto van a acabar las clases y van a venir los Reyes y Papá Noel. Este año he sido muy bueno y por eso me lo van a traer todo. Incluso, el otro día, vi un regalo que Papa Noel dejó ya en casa para no tener que traerlo ese mismo día porque tiene el trineo muy cargado y no le cabe todo. ¡Sí, también me gustan los caramelos de fresa! ¡Son mis preferidos! ¿Qué le pido? Bueno, le pido pocas cosas: Un muñeco, un juego de coches, un coche teledirigido, una bicicleta para aprender a andar, mi mamá me dijo que también le pidiese algo de ropa, un robot transformable, un juego de fichas... y el regalo que estaba escondido creo que es la consola. Este año sí que me he portado bien.
Gracias. Vaya, ¡cuántos caramelos tienes! Mi mamá hoy no está conmigo está mi tía. Es aquella señora de allí. Es un poco tonta pero de vez en cuando me compra alguna chuchería. A ella no le gusta estar en el parque y por eso se trae un libro y se lo pone a leer. Tengo que ir de vez en cuando a decirle como estoy pero alguna vez no he ido y tampoco pasó nada. ¡Mira como subo! ¿A que soy mayor? Los niños pequeños no pueden llegar hasta aquí arriba. El año pasado tampoco podía subir yo pero ahora soy fuerte. Los caramelos me dan fuerza.
¿Mis papás? Mis papás están trabajando. Mi papá trabaja en una oficina con papeles y mi mamá es abogada. Va a muchos juicios y me dice que ella se encarga de que los malos vayan a la cárcel. Yo de mayor voy a ser policía para ayudar a mi madre. Claro que tengo pistolas pero no me dejan llevarlas al colegio, dicen que no se puede llevar armas porque podemos hacer daño. Eso también es mentira. Son pistolas de juguete, aunque una vez maté un oso con mi escopeta. Era enorme, mayor que una montaña y yo no tenía miedo. ¡Que sí, que es verdad! Y le disparé y cuando cayó la piel se transformó en una alfombra que ahora tenemos en casa. ¿Me das otro caramelo?
Sí que tengo sueño. Me dices que me llevas a ver a mi papá. Vale pero tengo que avisar a la tiíta. ¿Ya la has avisado? Bueno, pues entonces vamos, aunque me vas a tener que llevar en brazos, tengo un poco de sueño. No, no quiero más, creo que los caramelos me han dado sueño... ...¡Por favor! ¡Quiero ir con mis papás! ¡Quiero a mi mamá! No por favor, no me lo hagas otra vez, seré bueno pero no me lo hagas más. No, más caramelos no, ¡no quiero volver a dormir! Alberto Álvarez |
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